EL BLOG DE

CARLOS MAL

(Qué injusto es Dios)

PIRA PAGANA - HISTORIA DEL HUMO I y II


I.

Originalmente publicado en El Imparcial el 7 de marzo de 2004.


El humo es más viejo que nosotros, y nos sobrevivirá sobre la tierra. Tal vez el último rastro de un ser humano será su estela de humo.

La primera referencia notable al humo está en el Génesis bíblico, y es este humo el responsable del primer asesinato. Caín nota cómo el humo que asciende de la ofrenda de Abel es más agradable a Dios, y es ese camino de cenizas el que marcará el destino de la humanidad y le dará a Dios la sorpresa del homicidio.

Fue inevitable. Desde que apareció la noción de una divinidad oculta en las alturas del cielo (el dios Sol, la diosa Luna, los ancestros estelares) el hombre primitivo vio en el camino ascendente del humo una escala inequívoca a los cielos. Los antiguos dioses griegos, por ejemplo, eran insaciables devoradores de humo.

Receta para una ofrenda para un dios griego:




1 becerro o toro. Debe ser virgen y robusto.
1 pieza grande de oro.
1 crátera de vino tinto espeso.
1 cuchillo de matadero.
Leña en abundancia.

Primero, se derrite el oro y se vierte sobre la cornamenta del animal. Éste se presenta ante el dios y se degüella con el cuchillo. Se procede a quitar la piel y se separa la grasa de la carne.

Esto es importante: Los griegos se comían la carne del animal en sacrificio, así que con cada ofrenda a los dioses había un banquete de carne asada a la parrilla. Por eso a los griegos les gustaba tanto sacrificar animales a sus dioses.

La grasa es la parte esencial del sacrificio. Se pone al fuego y se deja consumir completamente. Es el humo de esta grasa el que agradaba tanto a los dioses. Los huesos, por otra parte, eran considerados indignos y se desechaban.

En estos tiempos, en que los griegos son católicos y las ofrendas animales se han convertido en contribuciones monetarias, los dioses griegos deben estar muertos en sus tronos de polvo. La escalera, la serpiente de humo dejó de trazar sus pasos transparentes en el cielo desde hace mucho tiempo. Dentro de quince días escribiré sobre el destino del humo en nuestros días y cómo ha cambiado radicalmente su significado y su suerte.



II.


Originalmente publicado en El Imparcial el 21 de marzo de 2004.


El humo ha estado ineludiblemente atado a la historia de la religión y ha sido considerado por casi todas las culturas, como una conexión entre lo terrestre y lo celestial.


Por eso en varias culturas se quemaba a los muertos en piras, torres de leña con un sitial especial en la cima, donde se colocaba al muerto rodeado de enseres queridos y recuerdos de su vida. Se bañaba el cuerpo con aceites aromáticos y se le prendía fuego.

Hoy en día seguimos cremando a los muertos. Pero lo que pasa con el humo hoy, comparado con lo que pasaba con el humo entonces, nos habla de cómo el significado del humo ha cambiado.

La modernidad desenmascaró al humo, y nuestros científicos aguzados descubrieron que el humo es partículas residuales que, a diferencia de lo que llamamos ceniza, no son suficientemente pesadas para mantenerse en tono con la gravedad.

Las partículas del material que fue quemado, entonces, se elevan envueltas de aire, y en verdad nunca abandonan el planeta: Presas en la burbuja de nuestra atmósfera, jamás conocerán las lejanas alturas del Empíreo.

El humo dejó de ser una emanación, un desdoblamiento etéreo de los cuerpos, para convertirse hoy en día en excreción, algo así como las heces del fuego.

Hoy en día el humo, en todas sus manifestaciones, aunque podríamos excluir al incienso, es rehuido y detestado por todos.

Existe un término gracioso y nuevo: Humo de segunda mano, que se refiere a cómo desde hace poco los cigarrillos ya pueden matarnos aún sin fumarlos personalmente.

Lo he dicho antes. Nuestros tiempos están tapiados, marcados por el signo del miedo. Todos los númenes primitivos han dejado de ser nuestros y han pasado a los reinos del miedo. Miedo al humo.

La esperanza de la humanidad, sin embargo, la veo en la fascinación por el fuego, que se rehúsa a abandonarnos y nos ha hecho inevitable y permanentemente, únicos sobre la faz de la tierra.


Mientras ese asombro sea más fuerte que el miedo estaremos a salvo.



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4 commentaires:

  1. Lindo, Carlos, que buen ensayo caramba... en la mejor tradición de Bacon y Montaigne... da gusto leer textos así

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  2. ps estaba obligada una odita al cigarro, solo tú pudieras haberle hecho justicia.

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  3. La gente le ha cogido miedo al humo, a los deshielos, a los incendios, a los maremotos, a las lluvias, a las inundaciones... todos los antiguos dioses han descendido de categoría... se han convertido en el horror de una civilización hipertrofiada

    muy buen sitio tienes aquí. Llegué desde lo de Cleger

    saludos

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  4. No mames, ahorita que estaba viendo este post otra vez, capt� que la �ltima im�gen de humo con los aviones me record� un chingo al drag�n rojo de blake.

    A poco no?

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