EL BLOG DE

CARLOS MAL

(Qué injusto es Dios)

PIRA PAGANA - LOS MIL OJOS DE LA JUSTICIA

La representación figurativa de la justicia es la de una mujer de muy buenas formas que empuña una espada en la mano derecha; en la siniestra sostiene una balanza y tiene los ojos cubiertos por una venda.

Esto se ha interpretado como la imparcialidad que esta mujer alegórica debe mostrar al momento de emitir un juicio, sin que tal proceso se vea influenciado por raza, clase social o intereses particulares. Incluso hubo un tiempo en que tampoco distinguía entre género humano o animal.

Una de las ideas más difundidas en la Europa del siglo XVI y XVII era la de considerar que los animales tenían tantos derechos jurídicos como los hombres. Esto favorecía legalmente desde insectos hasta raposas, y al mismo tiempo también los ponía en el banquillo de los acusados por sus delitos.

Esto, como se podrá suponer, enfrentaba a la ley con ciertos problemas de orden logístico. Tal fue el caso de un puñado de orugas acusadas en la Italia del siglo XVII por atacar con su feroz apetito los árboles de una propiedad privada. Para ello se les pusieron notificaciones escritas en los troncos afectados, invitándolas, muy a lo Benito Juárez, a vivir su vida libremente, pero respetando los derechos ajenos. Vaya usted a saber lo que las orugas pensarían de eso al pasarse el documento directamente por sus diminutos estómagos.

Además de ser juzgados o defendidos, los animales también podían ser tomados como testigos de algún crimen importante, ya que la creencia general era que Dios, en su infinita Justicia y Piedad, podía otorgar a cualquier tipo de bestia el don del habla a fin de impedir que un crimen quedara impune.

Famoso fue el caso de un francés que presuntamente había asesinado a su esposa con un asador, sin que hubiera más testigos que sus animales domésticos. La inocencia del hombre sería determinada si juraba no tener culpa ante los testigos sin que éstos protestaran.

Así pues, ante la imposibilidad de recurrir a pruebas de ADN, peritajes criminalísticos y acercamientos de cámara manieristas, al estilo CSI, Charles Poullet juró en la Corte ante gallinas, perros, gatos y cabras (testigos que, por cierto, no guardaron la compostura propia de un evento de tal naturaleza) que él nunca había matado a su esposa, con lo que fue unánimemente absuelto, dado que ninguno de los interfectos pronunció palabra alguna en buen romance que se opusiera a ello.


Sánchez Dragó nos recuerda de un afamado juicio en la España de Felipe II en el siglo XVII: El protagonista indiscutible fue el simio que atestiguó contra un par de ingleses a quienes se les acusaba de herejía y espionaje.

El chimpancé, ataviado con calzas y juboncillo para no aparecer desnudo ante los pudorosos ojos de la Inquisición señaló con sus dedos peludos a los acusados, que fueron prontamente ahorcados. El primate, que se llamaba “Amadís”, fue un héroe popular por unos días.

El último caso documentado de juicio a un animal es el de un cerdo que fue juzgado en Europa Oriental (en 1903) por haberle mordido sus partes pudendas a un niño. Dado que el animal actuó con total alevosía y sin que hubiera agresión previa por parte del infante, fue condenado a tres meses de cárcel sometido a una frugal dieta de pan y agua.

El marrano cumplió a cabalidad la penitencia, e incluso fue liberado antes del tiempo pactado por haber mostrado ejemplar conducta, con lo que todas las partes (bueno, casi todas) quedaron conformes.

Y aunque estos casos pudieran parecer los ancestros de las leyes estadounidenses de justicia, que prohíben meter gatos en las lavadoras o cazar camellos con metralletas, pero que se hacen de la vista gorda con respecto a la pobreza de los negros y las cacerías de inmigrantes, es reconfortante saber cómo hubo un tiempo en que la justicia, al igual que Dios, alcanzaba para todos, sin importar si los caídos eran gallos, ratas o empleados de Gobierno.

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4 commentaires:

  1. Creo que la justicia se torcio desde que inicialmente se le otorgo esa imagen, todos sabemos que "las mujeres son diabolicas", se le devio dar una imagen mas noble, como una vaca o una rata con rabia. Ademas eso de vendarle los ojos es un "blow job" de primera, hasta la imagino dandole a una piniata en un traje naranja (fashion en carceles de la region, muy comodos por cierto, pero la camisa es algo restrictiva, asi que recomiendo omitirla para jugar basquet) con la espada mientras los no acusados se hacen a un lado para no perder sus cabezas. Todos sabemos que la justicia si discrimina y asi debe de ser.

    Afortunadamente tanta alegoria y se queda en romanticismo de aquellos que ven la justicia en letras y no en carne propia. Pues ricos y pobres, blancos y negros no fueron creados por dios de igual forma EVIDENTEMENTE (de la misma forma que no mezclas los mismos tintes para un rosa mexicano y un azul cielo).

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  2. Pensé que era la única orate qu eponía a su gato como testigo.

    Abrazos (y dése una vuelta por mi apestosito blog)

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  3. Heh en Texas los animales de la calle aún tienen mejores servicios de salud que los indocumentados... :/

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  4. jajajaja... "la justicia alcanzaba para todos" me gusta!
    buena columna.. keep it up! (the good work, not somn' else m'kay?)

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