EL BLOG DE

CARLOS MAL

(Qué injusto es Dios)

PIRA PAGANA - PARALELISMOS

Francisco de Quevedo
Textecillo aparecido en la revista Altanoche, número 13, diciembre de 2006.

EL 26 DE SEPTIEMBRE DE 1580 nació Francisco de Quevedo. Exactamente 400 años después nací yo en un modesto hospital de Ankara, Turquía. Yo no comparto con Quevedo su genialidad inconmensurable, pero sí su nariz judaizante, su debilidad visual y su cumpleaños. Con eso me conformo.

Encontrar paralelismos entre eventos históricos se ha convertido en una especie de pasatiempo universal. Jorge Luis Borges quedó ciego (como su querido John Milton y su venerado Homero) mientras era empleado en la Biblioteca Nacional de Buenos Aires. Curiosamente el director anterior del lugar, un tal Groussac, también era ciego.


Sería también divertido inventar paralelismos. Por ejemplo, imaginar que el lugar donde cayó la primer bomba norteamericana en el Bagdad de la Guerra del Pérsico fue donde Gilgamesh y Enkidu se dieron el embate cataclísmico con el que iniciaron su interesante enemistad. O imaginar que la rendición de Francia ante Hitler haya ocurrido en el mismo lugar en que Alemania había firmado su derrota en la Primera Guerra Mundial: un momento. Eso sí pasó.

Nuestra fascinación por los paralelismos entre tiempos distantes estriba en la fascinación por la magia. La magia básicamente funciona al evidenciar tres síntomas: primero, la cancelación de la relación causa-efecto; segundo, la causalidad extraña, en la cual el efecto es impredecible, y tercero, la que nos concierne: el paralelismo entre dos eventos separados por tiempo y/o espacio. Revísense todos los documentos de literatura fantástica y todos observarán estos tres imperativos, o al menos uno.

De esta manera nos parece fascinante que, tras ser torturado, el caudillo Túpac Amaru Condorcanqui haya pronunciado, antes de morir, las mismas palabras que dijo —prácticamente al mismo tiempo— el pintor inglés Joseph Mallord William Turner en su lecho de muerte: “¡El sol es Dios!”

Joseph Mallord William Turner

Parece mágico imaginar que Juana de Arco encontró enterrada la misma espada que Carlomagno había usado para sus combates, o que dentro de la corona de Napoleón había un aro de hierro que había sido fundido a partir de uno de los clavos que horadaron las palmas de Cristo.

Y estos eventos parecen más mágicos porque son completamente verosímiles; no estamos ante las profecías de Nostradamus, que, como sea, tienen un carácter más vago y místico, de revelación. Nos parece más cercano el caso del poeta chileno Vicente Huidobro, por ejemplo, que se enamoró de una joven llamada Jimena. Poco después de casarse con ella, Huidobro averiguó que su apellido lo llevaba hasta la casa de Alfonso el Sabio y, por ende, a ser descendiente directo de Ruy Díaz, el Cid, quien también se había enamorado y casado con una joven llamada Ximena.
Cervantes y Shakespeare muriendo el mismo día y al mismo tiempo, mi padre naciendo el mismo año que mi otro padre —artístico—, Nick Cave, todos los treces involucrados en la crisis del Apolo 13, todos los onces involucrados casualmente en la caída de las torres en Nueva York el 11 de septiembre, todos los sietes que los cabalistas encuentran en todas las partes en que Dios habla, todo me hace pensar en las improbables y delicadas cosas que debieron coincidir para que la vida fuese posible en un planeta como este, fumigado por nubes sulfúricas y una atmósfera de veneno.



En un mundo de tedio en el que quisiéramos aplastar bajo las botas a todos los pajarillos de la mañana, en un mundo de ocho horas de trabajo y tormentosas y absurdas relaciones sociales y formalidades arbitrarias, nos alegra que la causalidad nos adorne la vida con caprichosas coincidencias, maravillosas correspondencias que nos hacen recordar que tal vez haya una especie de florista Eterno, una especie de geómetra o escritor divino que no sólo nos produce, sino que nos deleita. Creo que no hace sentir un poco menos como gérmenes inmundos.

Leer PDF
Read in English



Share this:

JOIN CONVERSATION

16 commentaires:

  1. El arquitectode matrix!!!?? Shshshshsh!!

    ResponderEliminar
  2. Yo tengo un paralelismo con José Emilio Pacheco: nació, como yo, un un 30 de junio de 1939, y yo el 30 de junio de 1979, exactamente 40 años después. Supongo que los creyentes de los signos zodiacales harán alguna inferencia tan insubstancial como este dato.

    ResponderEliminar
  3. un mito, un error: cervantes y shakespeare no murieron el mismo dia...en 1616, en España regía ya la corrección del calendario establecida en 1582 por el Papa Gregorio XIII, en tanto que en Inglaterra continuaba vigente el antiguo calendario Juliano, atrasado entonces cerca de once días respecto del tiempo real (o del otro calendario)... esa coincidencia fue ocurrencia o ignorancia de víctor hugo.
    de lo demás no digo nada...

    ResponderEliminar
  4. YA SABÍA, qué coraje y qué gusto me da: YA SA-BÍ-A que alguien iba a salir con la corrección culta de lo de Cervantes y Shakespeare! Por supuesto que no murieron el mismo día: eso del calendario gregoriano es la cosa más malvada que me han hecho en mi vida. Hace mucho, Beakman aclaró el punto en su positivista (y divertido) programa El Mundo de Beakman... pero me rompió el corazón. Desde entonces he decidido ignorar el dato y seguir con la idea de que murieron el mismo día.

    Esposa de Plutón, no sé si notaste que también digo que murieron "al mismo tiempo", cosa que es una exageración deliberada.

    Qué triste que no podemos hacer a un lado los hechos y maravillarnos con lo que podría ser más interesante que la aburrida y sobrevaluada "verdad".



    CRISTÓBAL COLOFÓN: La verdadera maravilla es que Shakespeare murió en su cunpleaños, pero ese ya no es paralelismo con otra persona, sino con él mismo.

    ResponderEliminar
  5. Luis Lope!!! Somos hermanos cósmicos, así como soy padre de Fugo, a saber:

    40 es la expresón minimizada de cuatrocientos, que es la correspondencia mía con Quevedo. Aparte, Pacheco es mi apellido, como el de tu correspondiente! A la madre! ERGO: SOMOS HERMANOS!!!

    ResponderEliminar
  6. Vaya. La ocurrencia no fue de víctor hugo, sino del malpacheco, plutoniana. Además, es sabido ya el dato, pero se permite la licencia literaria. De lo demás no digo nada...

    ResponderEliminar
  7. Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

    ResponderEliminar
  8. bueno, no, no fue ocurrencia de víctor hugo, pero él fue el que le dio difusión a ese error que cometió un x comentarista de la vida de cervantes. pero víctor en su libro William Shakespeare dice "Murió el 23 de abril. Tenía ese día cincuenta y dos años justos, pues había nacido el 23 de abril de 1564. Este mismo día, 23 de abril de 1616, murió Cervantes, genio de la misma altura".

    (*l*) baaaahhhh
    ya sé que ustedes son cultísimos, no se preocupen...

    ResponderEliminar
  9. Buenos paralelismos.

    Muy ilustrativos.

    ResponderEliminar
  10. Aunque algunos sólo sean parte de tu descomunal imaginación.

    ResponderEliminar
  11. Apofenia. Musa o mala influencia según sus consecuencias.

    ResponderEliminar
  12. Esta y la entrada anterior tienen coincidentemnte 13 comentarios. Y estas líneas son sólo para que se desiquilibre el rollo, jejeje... no soy superticioso, pero a propósito de paralelismos... no vaya a ser! Así que me debes una.

    ResponderEliminar
  13. Qué buen amigo, Luis Lope, muchas gracias.

    ResponderEliminar
  14. let's make your comments 16 ha ha :)

    ResponderEliminar

Todo mensaje anónimo será borrado. Que tengas un día excelente ;)