EL BLOG DE

CARLOS MAL

(Qué injusto es Dios)

PIRA PAGANA - TODO MI CUERPO ES MI ROSTRO

Los artistas no son típicamente hermosos, y todo esto tiene que ver con una secuencia evolutiva en la que la hermosura y el éxito. como en el reino animal, se enlazan efectivamente.

Entre los animales y las plantas los más aptos sobreviven. y entre los aptos, los más hermosos son más aptos. Es casi una garantía que el alce con los cuernos más grandes o el gorila más musculoso sea el que se aparee con la hembra o hembras deseadas.

Entre los humanos, nos guste o no, la regla es la misma. Es más posible que Brad Pitt se robe a nuestras madres y que no regresen nunca con nosotros. Un niño o un adolescente poseedor de belleza recibe, muchas veces involuntariamente e inconscientemente, un trato diferente.

Los bellos parecen tener más suerte, parecen ser más cuidados por la comunidad y por supuesto, tienen más suerte en los menesteres eróticos. Repito: esto es casi intolerablemente biológico: la razón por la cual los cachorritos son adorables, los gatitos nos quitan el aliento, los bebés calman la ira de Hulk y los pollitos de colores son irresistibles porque la naturaleza nos da el equivalente a los cinco minutos de fama cuando somos pequeños. Somos adorables porque es evolutivamente más efectivo, porque dan ganas de proteger al más bello.

Mi teoría es que gran parte de los intelectuales y artistas lo son por fealdad. Yukio Mishima, ese escritor del que siempre hablo, como si me pagara por ello, comenzó a ejercitarse después de que un colega gay lo tachó de feo y enclenque.

Hay testimonio fotográfico y escrito de la fase de cultivo físico de Mishima. En pocos meses el novelista y dramaturgo japonés estaba hecho una escultura griega. Seguía siendo feo, pero en muchos sentidos todo su cuerpo era su rostro y eso lo hacía más bello.

Podría contar con los dedos el número de escritores guapos. De hecho me dejaré de vaguedades y escribiré aquí mismo un top ten de escritores guapos:

Delmira Agustini.

Palahniuk, el único vivo de la lista, va al gimnasio a diario y tiene sesiones fotográficas como si fuera modelo. Sylvia Plath era tan guapa que fue interpretada por Gwyneth Paltrow en su película homónima. Lo mismo pasa con Lorca, que fue interpretado por el guapérrimo Andy García y con Rimbaud, por Leonardo DiCaprio.

¿Pero y el resto? ¿Qué hay del feo Kafka y el deforme Salman Rushdie? Monsiváis y yo —escritores— no somos precisamente príncipes azules, y si nos casáramos juntos engendraríamos a algo parecido a Shrek. ¿Será cierto que desde jóvenes tuvimos que sustituir la fama erótica con la contemplación lejana y el ostracismo forzado?

Y es que el rencor del feo puede servir como una gasolina sagrada que nos mueve hacia los linderos de lo imposible. Por eso Salman Rushdie se casó con una supermodelo iraní y por eso Octavio Paz tuvo nenas bien cool.

Por mí la naturaleza puede tirarse a un pozo y el horrendo cuento de la Bella y la Bestia (donde la Bestia es "premiada" con belleza cuando se hace "buena") puede ser quemado en los hornos nazis. Para colmo, según la biología, la belleza del homo sapiens, como la del león, está en lo arreglado de su barba. Y yo soy muy y sumamente lampiño.




Share this:

JOIN CONVERSATION

2 commentaires:

  1. DAMN! este artículo fue notablemente bueno e interesante :)

    ResponderEliminar
  2. Carlos Pacheco, te agradezco la inclusión del segundo intento de Pure Gibberish en tu lista de enlaces. La nueva dirección de esta revista electrónica en formato blog es la siguiente:

    comunalia.com/pg

    Gracias.

    ResponderEliminar

Todo mensaje anónimo será borrado. Que tengas un día excelente ;)