EL BLOG DE

CARLOS MAL

(Qué injusto es Dios)

¡TRAILERO!

María le estaba trayendo a Tomás un refresco de la cocina cuando de improviso Tomás estalló en pedazos y quedó hecho pomada de sanguaza en el sofá. María se desplomó después de dos gritos, uno de sorpresa y otro de terror.

Muy pocos segundos antes de que se completara la anterior secuencia, Martín, conductor de un trailer desde que tenía quince años y medio, sufrió una falla mayor en un eje y su camión cayó por un costado de la carretera que remataba en un precipicio rocoso. El cordón umbilical invisible que ataba los destinos de Martín y Tomás comunicó a una velocidad sobrenatural la muerte del chofer, haciéndolos, al unísono, reventar como una jarra de mermelada de fresa que se cae y se rompe en el suelo.

Carlos Mal Pacheco

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2 commentaires:

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