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CARLOS MAL

(Qué injusto es Dios)

SESTINA: DIOS CON CIGARRILLOS

Poema leído en Horas de junio 2005 en Hermosillo, México.

SESTINA: DIOS CON CIGARRILLOS

El tiempo me sostiene un cigarrillo:
tomarlo no es ponerlo entre los dedos,
tomarlo es sostenerlo en los pulmones,
sacarle el esqueleto, que es de humo,
fundirse con su alma, que es de fuego:
me fuma el universo, me consumo.

En esta pira es que me consumo,
mi tumba de veneno, un cigarrillo.
Las parcas, despertadas por el fuego,
tañeron con el hueso de sus dedos
la música letal, volátil humo,
que vibra en la oquedad de mis pulmones.

La lenta sinfonía en mis pulmones
es prueba de que, lento, me consumo.
Ascienden ya las lágrimas de humo
de este desastrado cigarrillo
que escapa, moribundo, de mis dedos
y emprende, de regreso, el viaje al fuego.

El padre de nosotros es el fuego:
inicia él el motor de los pulmones.
Y aunque, con mis años, me consumo,
deslizo los gusanos de mis dedos
al bolso con olor a cigarrillo
y busco bautizarme con el humo.

La vida es, ciertamente, como el humo,
la sombra débil de un Eterno Fuego
que encuentro en el final de un cigarrillo.
Me unen a ese Fuego los pulmones:
me arranco los minutos, me consumo,
me arranco los segundos con los dedos.

A Dios puedo contarlo con los dedos:
es Tres y está posado en tronos de humo;
él sabe ya muy bien por qué consumo
la insólita comida que es el fuego.
Él puso en la mitad de mis pulmones
la punta de un redondo cigarrillo.

Bendíceme, que muero, Eterno Fuego.
Quién fuera a reposar en tus pulmones:
Quisiera, ser, Señor, tu cigarrillo.

Carlos Mal Pacheco, 2004

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3 commentaires:

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